Covid-19, políticos enfrentados

Saludos a todos

mafalda

Viendo el horizonte que apenas podemos vislumbrar desde el confinamiento de nuestros “hogares”, al abrir el balcón, ventana o puerta, con la máxima prudencia ante el miedo al contagio del Covid-19, con o sin datos que nos están sumiendo en la incertidumbre, reflexiono sobre el “modus operandi” de los políticos de la oposición española que se están apropiando del verdadero o no cierto número de muertos en esta guerra virulenta. Muertos que toda España llora con indignación por la impotencia de la situación que asola nuestros días nuevos y desconocidos, personas fallecidas sin el cariño de los suyos, personas por las que ya no se puede hacer absolutamente nada en esta vida por desgracia, que con su muerte han dejado miles y miles de familiares con huecos abiertos en la sempiternidad de sus corazones por estar en el limbo de los lutos rotos. Los muertos no deben de ser acaparados por ninguna ideología política, estas personas fallecidas por el Covid-19 que han ayudado a levantar España, pertenecen a sus seres queridos en cuerpo y alma, exclusivamente. Lo tremendo es que sus números sumados aumentan cada jornada con más o menos incidencia en el territorio español, pues parece ser que como oleadas, muy levemente y a lo lejos empezamos a escuchar en cada orto y en cada ocaso un esperanzador canto donde la letra augura el doblegamiento de la curva de contagio. Todo es importante, la muerte y la vida, ambas en proporción visceral, estados de todo ser viviente “inteligente” que mantienen la dirección y la trayectoria del comportamiento del mundo, cuyo sistema habrá que reformular gradualmente, mientras esperamos con ansia seguir con vida hasta la creación de la vacuna que nos inmunice. Pero ahora, la política debe de estar dirigida y ser abanderada en procurar que los vivos que por ahora lo estamos sigamos viviendo sin miseria política, y que cierren filas todos en torno a la orden de la unidad para luchar en el mismo frente de batalla. El sistema actual se ha de reformular gradualmente, eso sí, con la exigencia para nuestros dirigentes, representantes del pueblo que les votó, de que tienen la obligación de crear un mundo mejor para todos, pues en esta primera pandemia se ha hecho fehaciente que el Covid-19, no distingue entre clases sociales, culturas, razas, religiones, sexo e ideologías políticas. El comportamiento de cada uno de nosotros en esta “guerra” es determinante y no aleatorio, este hecho se ha podido comprobar pues cuando se decretó el “Estado de alarma” los contagios estaban en un 22% de la población española, habiendo descendido este porcentaje después de 30 días de confinamiento hasta un poco más del 3%, por lo que es evidente que el determinismo ha funcionado. La verdad, no se me ocurre otra máxima que no sea “Prudencia ante lo desconocido, y acción sobre lo que sabemos”.

© Carmen María de Carboneros