No hay palabras…

Saludos a todos.

hartazgo

Tiempos aciagos en que la marabunta de la información nos ensordece y anestesia con impotencia y rabia a diario, máxime si eres mujer. Noticias falsas y verdaderas que nos lanzan “los de arriba del orbe” a los ciudadanos y ciudadanas de a pie, para llenar sus cuentas bancarias con nuestros pasos manipulados mediante el poderoso influjo de la “caja tonta”.  Su misión es convertirnos en piélagos numerados, dirigidos por políticos retirados de su aforamiento, nombres invisibles que se creen dioses, que desde la sombra dan órdenes y asquean ensuciando la esperanza de que España es un gran país para los españoles que crecimos en plena transición democrática. Escándalos que dejan entrever un país creado con tantos agujeros socavados por la picaresca del ADN español como la obra lenta de las mentiras cargadas de distorsiones e inexactitudes, tal cual un queso gruyere, que caducado por no haber evolucionado en una Constitución desfasada y manipulada por fuerzas mundiales de laboratorio marcando un nuevo orden, apesta en una dinámica real que raya en el esperpento de un patriotismo que además de interesado es de fachada. Aptitudes enfermas que a estas alturas son insostenibles, ¿con qué desfachatez se atreven los tartufos y vestiglos a dirigirse al pueblo, intoxicando con sus frustraciones y vicios por el ansia de gobernar, desviando la atención de lo verdaderamente importante como es la salubridad en el estado y las vidas de quienes sostienen los 47.000.000 de pilares? Las palabras responsabilidad y obligación han perdido valor como otras tantas que se han erosionado y otras que sobreviven desgastadas por su mal uso.

El victimismo de no querer aceptar la complejidad del mundo, de no asimilar la realidad plural, es como no aceptar que el color del agua del mar no corresponde al color de los objetos iluminados bajo ella, sino al reflejo de la luz del Sol. El pasado nos importa en la medida en que lo utilizamos para explicar el presente cuando nos conviene, eso de que agua pasada no mueve molinos es muy recurrente a conveniencia. Para nosotros, los que damos forma a los pilares que sostienen este mapa, nos surge la imperiosa necesidad de conocer nuestra historia, no solamente la que aparece escrita, también la clasificada, pues el conocimiento de esa historia en sí misma es el castigo que está purgando nuestra sociedad actual. Estas palabras nacen de la necesidad de la asimilación surrealista a la transición al “nuevo mundo”, desconocido y vertiginoso desde mi altura. Y de ese novedoso cosmos que nos ha invadido, algunos vientos otrora brisas, empujan a nuestro alcance situaciones impensables solamente hace unos tres meses. La tristeza cargada de impotencia tiene un límite sufrible, y el hartazgo también. Tiempo al tiempo…, aunque el verdadero problema es que el tiempo de una vida es muy limitado para todo lo que hay que hacer.

Carmen María de Carboneros ©

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